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Juego jenga, lince y el Homero gritón.
Hago cabezas de pasto y figuras de plastilina. Se rompen los globos de harina si les aprietas mucho la nariz.
Veo los dibujos inocentes secretamente reveladores, las crayolas y un godete con pintura seca. Muchas fotos de la avenida iluminada en hora pico y las palomas volando a sentarse en las altas lámparas.
Me sabe a tierra mojada el regar las plantas del balcón, a una taza de té verde y un pastel de cumpleaños sorpresa. Una posada jugando póquer me sabe a vino tinto.
Escucho la grabadora sintonizada en HK, la deje sintonizada así. El reloj de la torre repica a las 9,12 ,3 y 6. Escucho en mis recuerdos muchas confesiones y a un corazón falso tirado en la alfombra latiendo como si fuera uno de verdad.
¿Me duele? Solo los brazos... de derribar y pintar las paredes restantes.
La paciente soy yo, se me da eso de la tolerancia.
Algunas palabras de consuelo de otros sobre la perdida, que quiero pensar "temporal" del consultorio:
1) Es "mi perla negra"
2) En teoría no me alejo del todo. Más bien me acerco poco a poco.





















